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| Abel Só |
María José llega quejándose del dolor al hospital en
el que estoy de guardia. En primera instancia no la reconozco, pero cuando me
aprieta una de las manos caigo en cuenta. María José me mira suplicante que
pare el dolor y mi médico adjunto me pide un diagnóstico certero y rápido.
Yo digo que es apendicitis. Su dolor vibra bajo mi
contacto con su abdomen.
Ella no sabe hacia dónde van los dolores, a veces
arriba, otras abajo. Le pido ayuda a mi adjunto pero no me hace caso.
Cuando volteo María José está de pie, apoyada en la
camilla gritando mientras la cabeza de un bebé asoma entre sus piernas. Me
abalanzo hacia donde está ella y la ayudo a sacar todo ese cuerpo que nace de
su dolor. El bebé llora en mis brazos y una luz muy fuerte entra por la
ventana.
(07.11.2019)

Lo curioso de los sueños es esa mezcla entre realidad, reflexión y eventos que desconciertan, es lo que nos hace despistarnos.
ResponderBorrarCada vez que lo leo pienso en que tú estás naciendo a través de la medicina.
Siento algo de inseguridad en ti, te preguntas cosas y te hayas solo pues quienes se suponen deben estar a tu lado no lo están,al final enfrentas la situación aún cuando no sea lo esperado.
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